Aneurismas Cerebrales

Aneurismas Cerebrales

Un aneurisma cerebral es una dilatación anormal a modo de saco de una arteria cerebral cuya pared está debilitada y puede romperse ante un aumento de la presión arterial.

La rotura de un aneurisma cerebral suele provocar la denominada hemorragia subaracnoidea. Dicho derrame es un sangrado en el espacio situado entre el cerebro y las membranas que lo recubren. En ocasiones se puede acompañar de un hematoma dentro del cerebro.

La hemorragia subaracnoidea debida a aneurisma tiene una elevada mortalidad, falleciendo alrededor del 30% de los pacientes, un tercio de ellos antes de llegar al hospital. Alrededor de la mitad de los que sobreviven puede quedar con algún tipo de secuela.

¿Cuándo está indicada la intervención?

El objetivo de la operación es evitar que el aneurisma se rompa y produzca una hemorragia cerebral o subaracnoidea, evitando además que pueda crecer, comprimir o producir falta de riego sanguíneo por robo o embolismo.

En caso de que ya se haya roto se pretende evitar que se vuelva a romper y se repita la hemorragia (resangrado). También permite evitar y tratar más adecuadamente otras complicaciones que pueden presentarse tras la hemorragia (vasoespasmo, hidrocefalia) o mejorar síntomas secundarios a la compresión o irritación de estructuras nerviosas. Si hay un hematoma intracraneal asociado puede evacuarse en la misma intervención.

¿En qué consiste la operación?

La operación de un aneurisma cerebral intracraneal consiste en la realización de una craneotomía, o ventana a través del cráneo, posteriormente se incide el cerebro y se diseca el espacio subaracnoideo necesario para llegar hasta el aneurisma. Sobre el cuello del aneurisma se coloca un clip metálico (una especie de pinza) cerrándolo. Se trata de una operación compleja y de riesgo importante dependiendo de la localización y forma del aneurisma pudiendo existir riesgo para la propia vida del paciente, especialmente si el aneurisma se rompe durante la intervención.

¿Cuáles son los riesgos, complicaciones y secuelas posibles?

Esta intervención es extremadamente compleja y delicada. También la anestesia y los cuidados en la UCI son muy complejos. pueden haber complicaciones postoperatorias relacionadas con la cirugía (hemorragia, infección, salida de líquido que recubre el cerebro por la herida (denominada fístula de líquido cefalorraquídeo), con la manipulación de las arterias (infarto cerebral), del cerebro (contusión cerebral, inflamación cerebral, ataques epilépticos) o de los nervios craneales (parálisis facial, parálisis de otros nervios craneales). Cualquiera de estas complicaciones puede llevar a un empeoramiento neurológico transitorio o permanente de los síntomas del paciente o a la aparición de otros síntomas nuevos (parálisis de un lado del cuerpo, incapacidad para hablar o comprender, trastornos visuales, trastorno de funciones superiores, coma etc). también hay complicaciones no relacionadas directamente con la cirugía (infección pulmonar, trombosis venosa, embolismo, falta de sodio en sangre, anemia, hemorragia digestiva, etc.). Finalmente, es posible que algunos problemas sean consecuencia de la propia hemorragia producida por la rotura del aneurisma y no a la intervención realizada. Aunque el resultado final y las complicaciones dependen del estado del paciente, sea por una causa o por otra, la mortalidad postoperatoria puede llegar al 10% en algunos casos.

Seguidamente tiene una lista de las complicaciones más frecuentes y el porcentaje en que pueden aparecer según se recoge de la experiencia de diferentes centros. Toda intervención quirúrgica conlleva un riesgo, pero a la hora de proponerle este tratamiento lo hacemos en la confianza de que el beneficio esperable compensa el riesgo que se asume. De forma regular se le suministrará información de la evolución del paciente y en caso de complicaciones de cual es su gravedad.

Complicaciones más habituales de la cirugía de los aneurismas: mortalidad operatoria: 0-15%, en función del estado previo del enfermo y tamaño y localización del aneurisma; incremento de un déficit preexistente o nuevo déficit neurológico (de carácter transitorio o permanente): paresia 10%, afectación del lenguaje 8%, trastorno sensitivo 7.5%, afectación de pares craneales 4%, alteración hipotalámica 4%; infección: 3%; problemas en el clipaje: 3%; hemorragia intracraneal: 8%; síndrome psico-orgánico: 18%; epilepsia: 3%; hidrocefalia: 3-15% (Sociedad Española de Neurocirugía).

Además de los riesgos anteriormente citados, la presencia de otras enfermedades, alergias o alteraciones generales pueden incrementar tanto las complicaciones como su gravedad.

Tratamientos alternativos

Para el tratamiento de su patología existe la alternativa de un tratamiento endovascular y sellado del aneurisma con espiras metálicas (coils). Este tratamiento se valora previamente a la cirugía de modo conjunto y la decisión se toma de forma consensuada por el equipo de Neurocirugía y Neurorradiolgía intervencionista del Hospital quien valorará el tratamiento más adecuado para cada caso.

Postoperatorio de cirugía de aneurisma cerebral

El postoperatorio habitual dependerá mucho de la situación del paciente antes de la operación.

Tras salir del quirófano el paciente pasará a la Unidad de Reanimación o Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), donde permanecerá como mínimo hasta el día siguiente a la operación.

Esto tiene como objetivo que la recuperación de la anestesia sea lenta y lo más idónea para el cerebro recién operado. Además permite una mejor vigilancia del paciente en las primeras horas, pudiendo detectarse complicaciones tempranas que requirieran una nueva reintervención.

Una vez de vuelta a la planta de Neurocirugía, el paciente se irá incorporando progresivamente hasta levantarse a las 24-48h de la intervención. El postoperatorio de una operación de la cabeza de este tipo no suele ser especialmente doloroso. Con una analgesia convencional se suele controlar de forma correcta el dolor producido en la herida. El paciente será dado de alta hospitalaria a los 4-7 días de intervenirse dependiendo del estado previo y de la recuperación postoperatoria, siempre que no haya ninguna complicación. Tras 7-8 días de la intervención se retiran los puntos.

¿Qué ocurre al alta hospitalaria?

Usted deberá seguir estrictamente el tratamiento médico indicado por su neurocirujano en el momento del alta.

Durante el primer mes tras la operación, el paciente deberá llevar una vida muy tranquila, sin realizar esfuerzos ni ningún tipo de ejercicio físico. En la medida de lo posible se recomienda que esté acompañado durante todo el día. Podrá leer o ver la televisión durante un rato sin llegar a fatigarse, dado que el esfuerzo de concentración en una sola actividad puede conllevar dolor de cabeza.

Se recomienda incrementar progresivamente el ritmo de actividad durante ese primer mes. En la tercera semana, si el estado clínico se lo permite podrá salir a la calle y pasear unos 15 minuntos sin cansarse.

A las 4 semanas, el paciente acudirá de nuevo a la Consulta Externa de Neurocirugía para control evolutivo de la operación.