Hernia discal: Las 10 preguntas más frecuentes

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La hernia discal que afecta a la columna vertebral es una enfermedad muy extendida y padecida por muchos pacientes, pero no siempre disponemos de la información básica que nos puede ayudar a conocerla, entenderla y tratarla mejor.

A continuación, vamos a intentar dar respuesta a las preguntas más frecuentes que rodean a la hernia discal.

1.¿Qué es una hernia de disco?

La columna vertebral está formada por huesos llamados vértebras y entre ellos encontramos los discos vertebrales. Estos discos son como unas almohadillas que actúan como amortiguadores entre las vértebras. Están formados por una parte central gelatinosa, llamada núcleo pulposo, que está contenida por unas fibras circulares, llamado anillo fibroso. La hernia discal se produce cuando se rompe este anillo fibroso y sale parte del núcleo pulposo hacia el canal espinal comprimiendo los nervios que pasan por el canal espinal.

2.¿Por qué sucede?

Las causas más frecuentes son:

  • Por desgaste del disco (principalmente a causa de la edad) que se produce por una pérdida de agua y en consecuencia, se vuelven menos flexibles y el anillo se puede romper con más facilidad.
  • Por lesión en la columna vertebral: causada por un sobreesfuerzo (que provoca una lesión del anillo) o bien por un traumatismo (fuerte golpe que lesiona la zona).

Cuando la edad de aparición oscila entre los 30 y los 50 años suele obedecer más a esfuerzos o traumatismos, mientras que cuando se produce a mayor edad suele ser por desgaste de tipo generativo.

A parte de las causas principales, las hernias discales vienen originadas por multitud de factores, los más frecuentes son: herencia, nutrición, sobrepeso, tabaquismo, sedentarismo, infecciones.

3.¿Cuáles son los síntomas habituales?

Cuando la hernia discal presiona las raíces nerviosas lumbares provoca un dolor irradiado desde la pierna hacia el pie que se denomina ciática. La presión sobre el nervio ciático se puede presentar de las siguientes formas:

  • Dolor punzante en una nalga o en una sola pierna (no suele presentarse dolor en las dos piernas).
  • Dolor que empeora al sentarse.
  • Dolor agudo que dificulte el ponerse en pie o caminar.
  • Hormigueo por toda la pierna.
  • Adormecimiento que provoca dificultad para mover pierna y/o pie.

Cuando la hernia no comprime la raíz nerviosa puede llevarnos a un dolor lumbar (lumbalgia), que se puede presentar en cualquiera de las siguientes formas:

  • Dolor intenso de la zona lumbar, que puede pasar por la ingle, la nalga e incluso la parte superior del muslo.
  • Dificultad para caminar o ponerse en pie.
  • Espasmos musculares intensos.
  • Zona dolorida a la palpación

Algunos otros síntomas pueden ser:

  • Pérdida de fuerza
  • Pérdida de sensibilidad
  • Hormigueos
  • Pérdida control esfínteres (incontinencia urinaria y/o fecal)

Sólo en torno al 20% de casos la hernia no es sintomática.

4.¿Cuándo debo acudir al médico?

En el caso de tener síntomas de ciática es recomendable acudir al médico de cabecera que marcará una pauta analgésica recomendará reposo relativo, observar y esperar a una nueva visita en una semana aproximadamente.

Hay que acudir rápidamente al médico en caso de aparición de síntomas de alarma tipo: pérdida de control del intestino o vejiga (incontinencia), pérdida de fuerza de alguna extremidad y/o dolor insoportable.

5.¿Cómo se diagnostica?

El médico abrirá una historia clínica con la descripción de los síntomas y su modo de presentación. Para ello deberá realizar un examen físico donde llevará a cabo maniobras de provocación de dolor radicular y comprobará la fuerza en sus extremidades, sensibilidad y reflejos.

En caso necesario se llevarán a cabo pruebas complementarias para confirmar o descartar la existencia de una hernia discal. La mejor prueba es la resonancia magnética, aunque también se puede diagnosticar mediante una tomografía computerizada (TAC o escáner). En ocasiones también se puede solicitar un electromiograma que es una prueba que estudia el paso del impulso nervioso por los nervios y puede determinar si hay un retraso en la transmisión de “electricidad” por el nervio.

6.¿Cuál es el tratamiento?

El paciente podrá experimentar una mejoría de los síntomas en el 80-90% de los casos aplicando un tratamiento conservador. Este tratamiento consiste en la toma de medicamentos (analgésicos y antiinflamatorios) y reposo relativo: no más de 2-3 días en cama y algo de ejercicio suave (básicamente caminar sin levantar pesos). El 50% de esa mejoría se producirá durante el primer mes y el resto durante los siguientes 6 meses.

Si los síntomas no mejoran pasadas 2-3 semanas será necesario una nueva visita a su médico de familia. Es probable que su médico solicite una prueba de imagen para confirmar el diagnóstico (una resonancia magnética o un escáner). Una vez confirmado el diagnóstico se puede continuar con el tratamiento conservador y se pueden añadir más tratamientos como es solicitar varias sesiones de fisioterapia o bien enviar a una Clínica del Dolor para que se le realice una infiltración de analgésicos y corticoides en el lugar de la hernia para aliviar los síntomas.

En caso de que haya pasado 6-8 semanas después del inicio de los síntomas y que no haya mejorado el dolor en la pierna, deberá ser derivando por su médico a un especialista en columna (bien un neurocirujano o bien un traumatólogo especializado en columna).

El especialista le volverá a preguntar sobre los síntomas, le explorará y estudiará la resonancia magnética o escáner que le han realizado. Si se confirma que usted tiene una hernia discal que comprime una raíz nerviosa que explica su dolor en la pierna, tras esas 6-8 semanas de tratamiento conservador, seguramente que le propondrá una cirugía de su hernia discal.

7.¿Cuándo es necesario una cirugía?

Se valorará una cirugía de hernia discal en el caso de que el tratamiento conservador fracase, persistiendo el dolor intenso tras al menos 6-8 semanas de tratamiento médico adecuado y/o por aparición de síntomas de alarma (pérdida fuerza, afectación esfínteres)

Tipos de cirugía:

  • DISCECTOMÍA lumbar con microscopio: es una operación que se realiza con anestesia general. La incisión cutánea es en la parte lumbar, de 3-4 cms, y con la ayuda del microscopio se abre una ventana en la parte posterior de las vértebras que da acceso al disco herniado. Se extrae esa parte de disco que se ha salido dejando libre la raíz nerviosa. Es una operación que dura aproximadamente 30-45 minutos. Es la opción más utilizada y la que ha demostrado mejores resultados.

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  • Discectomía percutánea es una operación que se puede realizar con anestesia local. Consiste en la punción del disco con ayuda de unas radiografías intraoperatorias, aspirar la parte herniada y con ello liberar la raíz nerviosa. En ocasiones se puede inyectar una sustancia que teóricamente puede facilitar la reabsorción de la hernia discal. Esta operación se realiza de forma ambulatoria, no requiere ingreso.

Las recomendaciones para un correcto post-operatorio tras una discectomía lumbar con microscopio son un ingreso de entre 48 y 72 horas, empezar a caminar durante el primer día. El segundo día ya proceder a la higiene personal y seguramente podrá ser dado de alta e irse caminando a su domicilio.

Las mejorías que idealmente se experimentarán durante el post-operatorio son:

  • Mejoría inmediata del dolor irradiado (ciático): al haber liberado la raíz nerviosa de la presión que ejercía la hernia discal, el dolor ciático prácticamente desaparece.
  • Menor mejoría del dolor lumbar: es debido a que en el dolor lumbar influyen más factores. Habitualmente hay componentes de contractura muscular, desgaste de los discos y articulaciones vertebrales por la edad, etc. Además, suele haber un dolor relacionado con los puntos en la cicatriz y el acceso a la hernia que va mejorando progresivamente de 2-3 semanas.

8.¿Qué calidad de vida tendré después de la cirugía de hernia discal?

Tras una cirugía de hernia discal lumbar usted podrá realizar una vida absolutamente normal, pudiendo practicar deporte y demás actividades que antes podía realizar. De todas formas, conviene seguir unas pautas antes de reiniciar toda la actividad previa a la hernia discal:

  • 1a semana postoperatorio: usted seguramente ya le habrán dado el alta hospitalaria y estará en su domicilio. Esta primera semana usted deberá tomársela como si estuviera ingresado en el hospital, pero en su casa. Podrá caminar, sentarse (en sillas con respaldo recto), ducharse, etc. No podrá realizar esfuerzos de coger peso (no más de 2kg) y deberá tener especial cuidado al agacharse (con la espalda recta y flexionando las piernas).
  • 2ª semana postoperatorio: usted podrá caminar con mayor facilidad y podrá realizar paseos de forma progresiva fuera de casa.
  • 3ª y 4ª semana: en caso de que su trabajo no sea de realizar esfuerzos, como por ejemplo trabajar sentado en una oficina, podría iniciar la reincorporación a su trabajo, idealmente de forma progresiva. Podrá realizar paseos más largos.
  • Si usted tiene molestias lumbares o bien algún problema de movilidad en la pierna o en el pie, estaría indicado iniciar unas sesiones de fisioterapia
  • Respecto al ejercicio físico que pudiera realizar estos serían unos ejemplos del tipo de esfuerzo que podría realizar
    • A los dos meses de la operación usted podría empezar a nadar (idealmente de espalda, también estilo crol). También podría realizar bicicleta estática
    • A los 3 meses usted podría iniciar deportes de más impacto como por ejemplo correr, bicicleta, etc.
  • En el caso de que usted tenga un trabajo de realizar un esfuerzo físico importante, el tiempo de baja laboral puede variar entre 3 y 6 meses.

9.¿Puede volver a reproducirse otra hernia discal?

Existe en torno a un 5% de posibilidades de que se reproduzca otra hernia discal, aunque esa reaparición tiene que ver con los malos hábitos.

En ese caso se seguiría la misma pauta de tratamiento, empezando por el proceso conservador y continuando, solo en caso necesario, con la cirugía.

10.¿Cómo se previene?

La prevención para evitar la aparición de hernias discales consiste básicamente en acostumbrarse a unos buenos hábitos y evitar aquellos factores que predisponen a tener una hernia discal:

  • Utilizar una buena postura: sentarse con la espalda recta.
  • Protegerse la espalda al levantar objetos pesados: flexionar las piernas en vez de levantar el peso con la columna.
  • Realizar ejercicio con regularidad que fortalezca la musculatura de la espalda y los abdominales.
  • Mantener un peso saludable.
  • No fumar.

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