CIRUGÍA ENDOSCÓPICA HIPÓFISIS Y DE BASE DE CRÁNEO

Cirugía Endoscópica Hipófisis y de Base de Cráneo

La mayoría de las lesiones de la base de cráneo que se abordan mediante una cirugía utilizando un endoscopio y extrayendo la lesion por la nariz son tumores hipofisarios.

La hipófisis es una glándula muy importante que está situada en el centro de la base del cráneo y cuya función es la producción de diversas hormonas. Es una glándula vital para mantener el equilibrio endocrinológico (hormonal) del organismo.

Los tumores que más frecuentemente aparecen en esta glándula reciben el nombre de adenomas hipofisarios, y son de naturaleza benigna.

¿En qué consiste la operación?

La intervención consiste en realizar un abordaje a través de una o ambas fosas nasales mediante un endoscopio (vendría a ser nuestra cámara) y otros dos intrumentos (aspirador y disector) hasta llegar a la silla turca (cobertura ósea donde se aloja la glándula hipófisis), con lo que se accede al tumor de una forma muy directa y segura. Tras el abordaje se extirpa la lesión tratando de respetar el tejido hipofisario sano. La extirpación del tumor no asegura que éste no vuelva a crecer de nuevo, con independencia de que sea benigno o maligno. Tampoco asegura que no queden trastornos endocrinológicos tras la cirugía que requieran tratamiento hormonal sustitutivo.

Debe saber que cualquiera de estas intervenciones es muy delicada. El objetivo de la operación es tratar de extirpar completamente la lesión, obtener material para estudio anatomopatológico que nos permita confirmar la lesión y emitir un pronóstico así como la necesidad de tratamientos adicionales, así como mejorar la sintomatología endocrinológica y la clínica oftalmológica si existen.

¿Cuándo está indicada la intervención?

En los casos en que produce trastornos hormonales que no se controlan mediante medicación o bien se ven dañadas estructuras vecinas como por ejemplo los nervios ópticos.

El objetivo que pretende la operación sería resecar el tejido anómalo, a ser posible en su totalidad, y obtener una muestra para su análisis.

¿Cuáles son los riesgos, complicaciones y secuelas posibles?

Debe saber que esta intervención es compleja y delicada. También la anestesia y los cuidados en la UCI son complejos.

Pueden haber complicaciones postoperatorias relacionadas con la cirugía (fístula de líquido cefalorraquídeo (salida de líquido que recubre el cerebro por la nariz), hemorragia, infección) y con la manipulación de la hipófisis o hipotálamo (alteraciones hormonales), de las arterias (infarto cerebral) o de los nervios craneales (disminución de la visión, parálisis nervios que movilizan los ojos).

Cualquiera de estas complicaciones pueden llevar a un empeoramiento neurológico transitorio o permanente de los síntomas del paciente o a la aparición de otros síntomas nuevos. En muchos casos se produce la llamada diabetes insípida, que consiste en que el paciente orina mucha cantidad de líquido debido a la falta de una hormona que secreta la hipófisis, llamada hormona antidiurética (normalmente es transitorio pero puede requerir tratamiento farmacológico a largo plazo).

Otras complicaciones no están relacionadas directamente con la intervención (infección pulmonar, trombosis venosa, embolismo, falta de sodio en sangre, anemia, hemorragia digestiva, etc.). aunque el resultado final y las complicaciones dependen del estado del paciente y de la agresividad de la cirugía realizada, sea por una causa o por otra, la mortalidad postoperatoria puede llegar en algunos casos al 1%.

POSTOPERATORIO DE CIRUGÍA ENDOSCOPICA DE HIPOFISIS

El paciente saldrá de quirófano con uno o dos taponamientos en la nariz y deberá respirar por la boca durante unos días. En general, después de la operación, el paciente ingresa en la Unidad de Cuidados Intensivos al menos durante las primeras 24h para control estricto del postoperatorio inmediato. Al día siguiente de la operación, si no hay complicaciones, subirá a una sala de hospitalización. Una vez allí, empezará a tolerar dieta y si no hay contraindicación empezará a levantarse de la cama.

Habitualmente se da el alta a los 4-5 días, pudiendo adelantarse o retrasarse según el estado de cada paciente. Durante el tiempo de ingreso se controlarán las constantes habituales de cualquier postoperatorio y, en éste en particular, se controlará la diuresis diariamente. Se remarca este hecho, porque durante el postoperatorio de un tumor hipofisario varias de las hormonas que produce la glándula hipofisaria pueden no secretarse en sus dosis fisiológicas por la manipulación de la glándula.

Su médico le sustitiurá con medicación el eje corticoideo de manera temporal y se monitorizará la diuresis porque en ocasiones no se produce en las dosis normales una hormona llamada “antidiurética” (ADH), por la cual cosa el paciente suele orinar unas cantidades excesivas que se necesitará controlar.

También se le preguntará a diario si saca secreciones líquidas en exceso por la nariz. Las operaciones que se realizan por las fosas nasales suelen salir secreciones mezcladas con sangre por la nariz durante los primeros días. Si estas secreciones son muy líquidas y en una cantidad considerable habrá que descartar que no se haya producido la denominada “fístula de líquido cefalorraquídeo” (salida de líquido cefalorraquídeo por la nariz). Su médico valorará dichas secreciones y le explicará si fuera necesario realizar algún tipo de procedimiento.

Una vez pasados lo días de vigilancia hospitalaria recomendada usted podrá marchar de alta. En el informe de alta que recibirá se describirá la intervención y se recomendará seguir reposo relativo durante al menos un mes, llevar un seguimiento endocrinológico y tomar analgésicos si apareciera dolor.