Hernia Discal Lumbar

Hernia Discal Lumbar

La hernia discal lumbar es resultado de la degeneración y pérdida de las propiedades elásticas del disco intervertebral. Los discos son estructuras fibrosas a modo de cojines que existen entre cada dos vértebras y amortiguan los movimientos de la columna vertebral. Diversas enfermedades o traumatismos, o simplemente la edad provocan que dichos discos pierdan su elasticidad y puedan fragmentarse. Cuando todo o parte de este disco afectado se desplaza fuera de su lugar normal, puede comprimir estructuras nerviosas (raíces nerviosas, médula espinal) y provocar síntomas como dolor lumbar irradiado a miembros inferiores (ciática), sensación de acorchamiento, debilidad en las pierna o muy raras veces alteración en el control de la orina o las heces. La artrosis de las articulaciones entre las vértebras produce a veces los mismos o parecidos síntomas. En ocasiones un paciente tiene hernia de disco y artrosis.


El diagnóstico se realiza mediante la exploración clínica neurológica y se confirma con pruebas de imagen (TAC, Resonancia Magnética) y/o neurofisiológicas. El resultado de estas pruebas no siempre es seguro, pudiendo haber diferentes criterios en su interpretación.

¿Cuándo está indicada la cirugía?

Se indica la opción quirúrgica como medida terapéutica en función de las características personales del paciente, su evolución clínica y el resultado de las pruebas diagnósticas realizadas, sólo cuando han fracasado los tratamientos conservadores (reposo, medicinas, rehabilitación, cambio de actividad si es posible, etc.). Dos de cada tres enfermos de hernia discal no precisan intervención. En la mayor parte de los casos la intención de la cirugía es curativa. No obstante, en ocasiones sólo se pretende estabilizar los síntomas y paliar en lo posible el dolor. Pacientes intervenidos una vez, puedan requerir en el futuro nuevas intervenciones dirigidas al mismo o a otros niveles de la columna vertebral.

La intervención quirúrgica de la hernia discal lumbar se conoce genéricamente como “discectomía” y requiere una serie de estudios preoperatorios (Rx de tórax, ECG, estudios analíticos sanguíneos). Se realiza bajo anestesia general. Consiste en la extracción del disco degenerado (o sus fragmentos) y liberación de las estructuras nerviosas comprimidas. Se aborda por vía posterior mediante una incisión cutánea de pocos centímetros en la zona lumbar y la resección de un ligamento (flavectomía) y una porción mayor o menor del hueso (laminectomía).

¿Cuáles son los riesgos, complicaciones y secuelas posibles? 


Los riesgos de la intervención son los propios de cualquier intervención quirúrgica (reacción a los fármacos anestésicos, infección, hemorragia). Las enfermedades previas del paciente condicionan el postoperatorio y la evolución subsiguiente. 


Pueden aparecer complicaciones intra o postoperatorias que, aunque muy infrecuentes, pueden ser importantes: afectación de las raíces nerviosas, inflamación del disco (discitis), hematoma profundo de la herida, fuga de líquido cefalorraquídeo (fístula LCR) y, excepcionalmente, lesión medular y lesión vascular con riesgo de vida. Pérdida de la movilidad del pie.


La aparición de secuelas depende, principalmente, del estado previo a la intervención. Las pérdidas de fuerza o las afectaciones en el control de esfínteres de larga evolución no suelen recuperarse, tendiendo a la resolución o a la mejoría en el resto de los casos. 



El comité de ética de la Sociedad Española de Neurocirugía ha elaborado una lista de complicaciones con su frecuencia: 
Lesión radicular nueva, persistencia o agravamiento de la existente (0,02%) 
Recidiva de hernia discal que necesite la reintervención (2,8-11%) 
Fístula del líquido cefaloraquídeo (0,1-0,9%)
Infección superficial (0,9-6,8%) 
Meningitis (0,2-0,3%) 
Discitis (0,4-3%) 
Mortalidad (0,02%) 
Complicaciones casuales: 
Lesión de vasos abdominales 
Lesión de uréter.


Postoperatorio de Hernia Discal Lumbar

Cuando el médico responsable que lleva su caso decida el alta, usted recibirá un informe clínico detallando las características de su enfermedad, el tipo de intervención practicada y el tratamiento a seguir en casa. Así mismo será remitido a la Consulta Externa de Neurocirugía en un plazo concreto, con el fin de realizar un seguimiento evolutivo de su caso.


En general, al cabo de unas semanas de la intervención, los pacientes pueden volver a sus actividades normales, evitando esfuerzos físicos importantes, recomendándose una serie de medidas fisioterapéuticas o rehabilitadoras que su médico le detallará. En ocasiones deberá seguir con tratamiento médico.

Consejos tras la Intervención:

El periodo de recuperación postoperatoria se prolonga mínimo unas seis semanas después de la intervención. Durante este tiempo se debe procurar guardar reposo físico y psíquico, evitar viajes y desplazamientos, y tomar una serie de medidas que a continuación se relacionan:

PRIMERAS DOS SEMANAS:

No hace mucho tiempo los pacientes intervenidos quirúrgicamente por una hernia discal lumbar permanecían en el hospital durante una y a veces dos semanas. Afortunadamente, los avances quirúrgico-anestésicos permiten en la actualidad un alta precoz (habitualmente 24-48h). Ello no debe hacerle creer que cuando Vd. se va a casa ha terminado todo. Debe aceptar que Vd. va a seguir el periodo de hospitalización en su domicilio, durante unos días más. 


Tome la medicación exactamente como se la ha prescrito su cirujano. Si está recibiendo algún tratamiento por otra enfermedad debe seguir haciéndolo, a no ser que se le indique lo contrario. 
La herida quirúrgica debe mantenerse limpia y seca. Puede ducharse, con asistencia, y a continuación secarse bien con una compresa o gasas estériles, pincelar la herida con povidona yodada (Betadine) y cubrir, finalmente, la herida con un apósito estéril. Por favor, tenga mucho cuidado en la ducha. 
Las suturas de la piel deben retirarse a partir de los siete días de la intervención.

Procure no sentarse en sillas o butacas bajas durante un periodo de dos semanas. Evite el sofá si no va a estar con la espalda completamente recta. Puede hacerlo en un taburete alto, o colocar uno o dos cojines en una silla, preferiblemente con reposa-brazos. Durante la primera semana deberá alternar periodos de reposo en cama, con caminar por el domicilio y sentarse en una silla con respaldo recto.

No salga de casa hasta retirar suturas. A partir de la segunda semana,
camine todos los días, breves periodos de tiempo (15 min.), incrementando progresivamente las distancias. 
No viaje en coche ni otros medios de transporte durante estas dos semanas (salvo para ir al centro de salud o visitar al médico). 
Los primeros días se encontrará más confortable con una faja lumbar. Debe colocarla cuando vaya a levantarse. No hace falta en la cama. Procure no habituarse demasiado a la faja.

TERCERA SEMANA
:

Al llegar a la tercera semana Vd. se encontrará ya muy recuperado/a. Es posible que persista algún síntoma residual, en forma de hormigueos o falta de sensibilidad, en la/s pierna/s, o que note dolor en la región lumbar con el movimiento. Tenga en cuenta que la cicatrización completa precisa entre 4 y 6 semanas. Tenga paciencia.
La herida debe estar ya completamente cicatrizada y no precisará apósito alguno.

No obstante, si lo desea coloque una gasa sobre la cicatriz para evitar el roce con la ropa. Comience a salir de casa y a caminar trayectos cada vez más largos. Siempre por terreno llano y con calzado deportivo. Evite escaleras y pendientes. Evite caminos no asfaltados. Puede caminar por la orilla del mar descalzo/a, si no hay mucha pendiente. 
Ya no necesita la faja. Se la puede quitar. No obstante, no hay inconveniente en que la lleve una o dos semanas más si lo desea. Vaya sentándose en sillas normales (no demasiado bajas). Introduzca el trasero hasta tocar el respaldo y no doble la espalda.

CUARTA SEMANA:

Camine, por terreno llano y con calzado deportivo, si puede, una hora al día. 
Al término de la cuarta semana debe acudir a la consulta para hacer una revisión.

Cirugía hernia discal lumbar. Microdiscectomía.