Hidrocefalia Crónica del adulto

Hidrocefalia Crónica del adulto

La Hidrocefalia es un trastorno que consiste en un acúmulo excesivo de líquido cefalorraquídeo (LCR) dentro de la cabeza. En condiciones normales el LCR se forma en unas cavidades que existen dentro del cerebro llamadas ventrículos cerebrales, y después pasa por una serie de conductos a modo de tuberías hasta llegar a los llamados espacios subaracnoideos que rodean al cerebro y a la médula espinal, donde será reabsorbido para pasar a la sangre: 
Ventrículos laterales >>> Tercer ventrículo >>> Acueducto de Silvio >>> Cuarto ventrículo >>> Espacios subaracnoideos.

Cuando existe un desequilibrio entre la formación de LCR y su reabsorción se produce la hidrocefalia. Según el mecanismo de producción se pueden considerar:

1. Hidrocefalias Comunicantes. El LCR se forma adecuadamente y fluye correctamente desde los ventrículos hasta los espacios subaracnoideos, pero existe un trastorno de la reabsorción. Requieren la implantación de una derivación de LCR desde los ventrículos cerebrales a otra cavidad corporal donde se pueda reabsorber. La más utilizada es la derivación ventriculoperitoneal.

2. Hidrocefalias No Comunicantes. Éstas se deben a que el LCR no circula a través de algún punto de su recorrido debido a una obstrucción. Por ello se tratan creando una vía alternativa que permita la salida del LCR desde los ventrículos salvando la obstrucción. La Hidrocefalia puede producirse a cualquier edad, pero los síntomas son diferentes en niños y en adultos. 

En los niños la mayoría de las veces se debe a malformaciones congénitas, y los síntomas más frecuentes son aumento del tamaño de la cabeza (en los más pequeños), retraso del crecimiento, dolor de cabeza, vómitos, somnolencia excesiva y alteraciones de la mirada. En los adultos puede aparecer de forma brusca o gradual, y se manifiesta generalmente como dolor de cabeza acompañado de vómitos, alteraciones visuales y de la mirada, y deterioro del nivel de conciencia. El diagnóstico se realiza mediante TAC craneal (escáner) o mediante resonancia magnética, que permiten identificar el acúmulo de líquido en los ventrículos cerebrales. En los niños más pequeños se puede realizar por ecografía realizada a través de la fontanela.

Hidrocefalia Crónica del Adulto o a presión normal:

Es un tipo especial de hidrocefalia que aparece en personas de cierta edad y que clínicamente se manifiesta como demencia (pérdida de memoria y de las capacidades mentales), dificultad para caminar (marcha inestable con pasos pequeños) y dificultad para controlar la orina.

En estos pacientes, además de las pruebas de imagen habituales suele realizarse también una punción lumbar para extraer una pequeña cantidad de LCR y ver la respuesta. Si el paciente mejora tras la punción lumbar, especialmente la marcha, podemos esperar una buena respuesta al tratamiento quirúrgico, que consiste en la colocación de una “Válvula”. Sin embargo, no existe ninguna prueba que garantice con una fiabilidad del 100% que el enfermo va a mejorar con la operación, por lo que en algunos casos no hay buena respuesta al tratamiento.

¿Cuándo está indicada la intervención quirúrgica?

Operando la hidrocefalia se pretende extraer el exceso de LCR acumulado dentro de la cabeza. En general se opta por los sistemas de derivación (“válvulas”). 

Una “Válvula” es un sistema integrado por varios catéteres (tubos finos y flexibles) que llevan el líquido desde los ventrículos cerebrales a otra cavidad del organismo donde se reabsorbe (generalmente al abdomen, aunque también pueden ir al corazón o al tórax). Las “Válvulas” son sistemas de derivación permanentes. 

 Cuando se piensa que la Hidrocefalia puede ser transitoria hasta que se resuelva la causa que la está produciendo (por ejemplo una hemorragia o un tumor), se opta por sistemas de derivación transitorios llamados “Drenajes Ventriculares Externos” que se pueden retirar cuando dejan de ser necesarios.

¿En qué consiste la operación?


La colocación de una “Válvula” precisa de anestesia general. A través de una pequeña incisión en la piel se hace un pequeño agujero (trépano) en el cráneo para introducir un primer catéter que va conectado a un reservorio en el que existe un sistema valvular para regular la cantidad de líquido que sale de la cabeza. Éste reservorio se conecta a su vez con un segundo catéter que llevará el líquido extraído hasta la cavidad elegida (peritoneo, pleura o corazón), y que se tuneliza por debajo de la piel de forma que habitualmente no es visible, quedando solamente unas pequeñas cicatrices en cuero cabelludo, cuello y abdomen.

¿Cuáles son los riesgos, complicaciones y secuelas posibles? 


La Hidrocefalia sin tratamiento puede llegar a ser mortal. Pero su tratamiento quirúrgico también implica ciertos riesgos. En ocasiones se producen infecciones de la “Válvula”, que requieren tratamiento antibiótico y retirar la misma, para volver a intervenir una vez resuelta la infección. También es posible que no funcionen adecuadamente (malfunción valvular), habitualmente porque se obstruyen o rompen, reapareciendo los síntomas y necesitando reintervención para revisar la “Válvula”. También pueden aparecer problemas abdominales como formación de quistes, obstrucción intestinal o incluso perforación intestinal. Aunque es muy infrecuente, la colocación del catéter intracraneal puede producir complicaciones graves como una hemorragia cerebral o una lesión nerviosa, reversible o no.

Postoperatorio de colocación Válvula Ventrículoperitoneal

El postoperatorio habitual: tras la intervención, el paciente suele permanecer unas horas en el área de recuperación postanestésica (REA) o UCI dependiendo del cuadro clínico preoperatorio. Suele permanecer unas 48-72h hospitalizado durante los cuales se realizará una TAC cerebral de control, una Rx simple de abdomen y recibirá cuidados diarios en lo referente a la herida quirúrgica, medicación, cambios posturales, control de constantes e inicio de rehabilitación en los casos pertinentes. Suelen retirarse los puntos a los 7 días aproximadamente. Hacia el segundo día el paciente puede levantarse y empezar a caminar.

¿Qué ocurre al alta hospitalaria?

El alta depende fundamentalmente de la situación del paciente antes de la cirugía; si tiene buen estado general y los controles radiológicos son adecuados puede irse en los días siguientes; si no hasta que gane autonomía y pueda valerse por sí mismo. La sutura o grapas se retiran a la semana de la intervención.

El tratamiento después del alta dependerá del diagnóstico de cada caso, y será planteado por el neurocirujano responsable de cada paciente.