Lumbalgia y Discopatía

Lumbalgia y Discopatía

La lumbalgia o lumbago es un término para el dolor de espalda baja, en la zona lumbar, causado por un síndrome músculo-esquelético, es decir, trastornos relacionados con las vértebras lumbares y las estructuras de los tejidos blandos como músculos, ligamentos, nervios y discos intervertebrales. Se origina por distintas causas y formas, siendo la más común la contractura muscular por sobreesfuerzo físico o por la mala postura.

Existen otras fuentes o tipos de dolor lumbar: el dolor facetario o de las articulaciones de la parte posterior de las vértebras, que producen un dolor específico caracterizado por el dolor a la hiperextensión de la columna (doblarse hacia atrás). Otro tipo de dolor lumbar es el discógeno, donde el disco intervertebral posee una lesión o discopatía que genera un dolor difuso que se agrava con la flexión de la columna (doblarse hacia delante).

Otras fuentes de dolor serían la compresión de una raíz nerviosa, donde una hernia o artrosis comprime la salida de los nervios que se dirigen hacia las piernas (el dolor irradiado hacia las piernas) conocido como ciática; otras causas de dolor puede ser una disfunción de las articulaciones sacro-ilíacas, o por algún órgano que refleje su disfunción en la zona lumbar, como los riñones e intestino delgado. Tratamientos recomendados para la lumbalgia inespecífica

La mayoría de episodios de lumbalgia se resuelven con tratamiento conservador, es decir, con medicación analgésica, reposo relativo, y ante la persistencia del dolor o episodios repetidos, la fisioterapia.

Hay una serie de recomendaciones generales a tener en cuenta:

- Evitar reposo en cama – Las recomendaciones basadas en la evidencia científica disponible coinciden en desaconsejar el reposo en cama como tratamiento del dolor de espalda. En algunos pacientes, la intensidad del dolor puede obligarles a quedarse en cama durante unos días, habitualmente no más de 3, especialmente cuando hay dolor irradiado. Pero eso debe ser considerado una consecuencia del dolor, y evitado cuando es posible. No es por tanto un tratamiento, puesto que no tiene ningún efecto beneficioso sobre la duración del episodio.

- Evitar sobrecargas en la espalda – No agacharse doblando la espalda, debe hacerse flexionando las piernas.

- No sentarse en superficies blandas y bajas – Como sofás y sillones.

- Pérdida de peso. El sobrepeso está directamente relacionado con el dolor lumbar, por ello en caso de que exista, se recomienda la realización de una dieta para perder peso.

- Fármacos de primera línea – Analgésicos, opiaceos menores, antiinflamatorios y miorrelajantes (no más de 5 días) siempre que no exista contraindicación.

- Aplicación de calor local: La aplicación de calor seco en la zona lumbar se sigue recomendando, aunque no está evaluada su eficacia final, parece calmar el dolor aunque se desconoce si mejora la lumbalgia. En todo caso no debe hacerse de forma excesiva ni reiterada (máximo dos veces al día -20 minutos- o tres veces -15 minutos-).

- Ejercicio – En general no debe hacerse durante las crisis agudas.

- Fármacos de segunda línea – Algunos antidepresivos pueden ayudar a paliar el dolor lumbar crónico.

- Tratamiento psicológico (cognitivo-conductual) – En pacientes con lumbalgia de larga duración o crónica intensa.

- Fármacos de tercera línea – Opiáceos mayores (tramadol, morfina, oxicodona). En pacientes con exarcebaciones intensas de lumbalgia crónica que no respondan a otros tratamientos.

- Tratamiento rehabilitador/fisioterapia.

- Infiltraciones facetarias o rizolisis: en casos de lumbalgia crónico o persistente donde hay uno dolor mecánico con estando de pie o sentado mucho rato o cuando se agrava con la hiperextensiónde la columna puede estar indicado tratar el nervio que recoge la sensibilidad de las articulaciones posteriores de las vertebras inflamadas.

- Intervención quirúrgica: En caso de lumbalgias persistentes debidos a discopatía sin dolor irradiado a alguna pierna, habiendo descartado una causa mayor (fractura vertebral, infección, tumor), estará indicada una operación sólo en casos estrictamente necesarios. Serían aquellos pacientes que han realizado un correcto tratamiento médico y de fisioterapia durante un tiempo no inferior a 6 meses.

Postoperatorio de Artrodesis lumbar

Cuando el médico responsable que lleva su caso decida el alta, usted recibirá un informe clínico detallando las características de su enfermedad, el tipo de intervención practicada y el tratamiento a seguir en casa. Así mismo será remitido a la Consulta Externa de Neurocirugía en un plazo concreto, con el fin de realizar un seguimiento evolutivo de su caso. 


Tras una operación de artrodesis lumbar la recuperación puede ser larga, en ocasiones se debe esperar hasta 6 meses para una recuperación de las actividades normales. Puede necesitar inicialmente varios medicamentos para controlar el dolor y en ocasiones se solicitarán sesiones de rehabilitación para facilitar una correcta recuperación.

Consejos tras la Intervención:

El periodo de recuperación postoperatoria es variable y puede ir desde uno a 6 meses. A continuación se le van a facilitar una serie de consejos útiles durante el primer mes después de la cirugía. Debe recordar que durante este tiempo debe procurar guardar reposo físico y psíquico, evitar viajes y desplazamientos, y tomar una serie de medidas que a continuación se relacionan:

PRIMERAS DOS SEMANAS:

Habitualmente el paciente operado de una artrodesis lumbar es dado de alta entre 4-7 días, si no existen complicaciones. Ello no debe hacerle creer que cuando Vd. se va a casa ha terminado todo. Debe aceptar que Vd. va a seguir el periodo de hospitalización en su domicilio, durante al menos una semana más. 
Tome la medicación exactamente como se la ha prescrito su cirujano.

Si está recibiendo algún tratamiento por otra enfermedad debe seguir haciéndolo, a no ser que se le indique lo contrario. 
La herida quirúrgica debe mantenerse limpia y seca. Puede ducharse, con asistencia, y a continuación secarse bien con una gasa estéril, pincelar la herida con povidona yodada (Betadine) y cubrir la herida con un apósito estéril. Por favor, tenga mucho cuidado en la ducha. 
Las suturas de la piel deben retirarse a partir de los siete días de la intervención. En caso de reintervención se debe esperar al menos 14 días.

Procure no sentarse en sillas o butacas bajas durante un periodo de cuatro semanas. Evite el sofá si no va a estar con la espalda completamente recta. Puede hacerlo en un taburete alto, o colocar uno o dos cojines en una silla, preferiblemente con reposa-brazos. No obstante, durante la primera semana, debe alternar periodos en los que esté sentado en una silla cómoda con paseos de unos 5-10 minutos y reposo en cama. No salga de casa hasta retirar suturas. A partir de la segunda semana,
camine todos los días, breves periodos de tiempo (15 min.), incrementando progresivamente las distancias. 
No viaje en coche ni otros medios de transporte durante estas dos semanas (salvo para ir al centro de salud o visitar al médico). 


El primer mes se encontrará más confortable con una faja lumbar. Debe colocarla cuando vaya a levantarse. No hace falta en la cama. Procure no habituarse demasiado a la faja, al mes deberá prescindir de ella.

TERCERA SEMANA Y CUARTA SEMANA
:

Progresivamente usted se va a sentir cada vez más recuperado. Es posible que persista algunos síntomas residuales, en forma de hormigueos o falta de sensibilidad, en la/s pierna/s, o que note dolor en la región lumbar con el movimiento.

Tenga en cuenta que la cicatrización completa precisa entre 6 y 8 semanas.

Tenga paciencia.La herida debe estar ya completamente cicatrizada y no precisará apósito alguno. No obstante, si lo desea coloque una gasa sobre la cicatriz para evitar el roce con la ropa.

Comience a salir de casa y a caminar trayectos cada vez más largos. Siempre por terreno llano y con calzado deportivo.

Evite escaleras y pendientes.

Evite caminos no asfaltados.

Al término de la cuarta semana debe acudir a la consulta para hacer una revisión.