Tumor cerebral

Tumor Cerebral

Un tumor cerebral es una masa dentro del cerebro cuyo origen está en el crecimiento descontrolado de células derivadas, bien de componentes propiamente cerebrales, o bien provenientes de células tumorales localizadas en otras zonas del organismo (metástasis).

Puede tratarse de una lesión benigna (generalmente de crecimiento lento y curable si se puede resecar con tratamiento neuroquirúrgico) o maligna (de rápido crecimiento, no curable con tratamiento quirúrgico, de forma que suele volver a reproducirse tras un tiempo después de la operación).



Los síntomas de presentación dependen fundamentalmente del lugar donde crece el tumor. Los más frecuentes son: dolor de cabeza, defectos neurológicos (lo más frecuente, pérdida de fuerza en la mitad del cuerpo, dificultades para hablar, etc.), epilepsia, alteración del comportamiento…

Estos síntomas son debidos fundamentalmente a la compresión producida por la masa tumoral y al edema (inflamación) que el tumor produce sobre el cerebro sano que lo rodea (sobre este edema se puede actuar con medicación adecuada, generalmente corticoides, produciendo una gran mejoría en la mayor parte de los pacientes, aunque transitoria).

 El diagnóstico de tumor cerebral se realiza mediante pruebas de imagen como la Tomografía Computerizada (TAC) o Resonancia Magnética (RM). Ambas indican el tamaño y la localización de la lesión y pueden, así mismo, sugerir la naturaleza del tumor, aunque no aporten certeza total sobre la misma. .

¿Qué ocurre al alta hospitalaria?

Habitualmente, el paciente será dado de alta a los 4-7 días de intervenirse dependiendo del tipo de tumor y del estado previo. Deberá seguir estrictamente el tratamiento médico indicado por su neurocirujano en el momento del alta. Durante el primer mes tras la operación, el paciente deberá llevar una vida muy tranquila, sin realizar esfuerzos ni ningún tipo de ejercicio físico. En la medida de lo posible se recomienda que esté acompañado durante todo el día. Podrá leer o ver la televisión durante un rato sin llegar a fatigarse, dado que el esfuerzo de concentración en una sola actividad puede conllevar dolor de cabeza.

Se recomienda incrementar progresivamente el ritmo de actividad durante ese primer mes. En la tercera semana, si el estado clínico se lo permite podrá salir a la calle y pasear unos 15 minuntos sin cansarse. A las 4 semanas, el paciente acudirá de nuevo a la Consulta Externa de Neurocirugía para control evolutivo de la operación. Dependiendo del tipo de tumor que sea, dictado por el resultado de Anatomía Patológica, el paciente puede necesitar de otros tratamientos complementarios (quimioterapia y/o radioterapia). Dichos tratamientos serán controlados por uno o varios oncólogos, y se suelen iniciar a las 4-5 semanas de la operación cuando la cicatriz de la intervención craneal está curada.